Casos de uso
Cuando teclear es lo que más cuesta
Una muñeca dolorida, un brazo ocupado sosteniendo a un niño, o un día en el que ya has usado demasiado el teclado. Sostienes el teléfono con una mano, hablas y las palabras llegan al cursor del ordenador.
El trabajo sigue siendo el mismo: las respuestas, las incidencias, ese mensaje que aún le debes a alguien. Lo que cambia es que el teclado es la parte que te cuesta, y la frase hay que escribirla igual.
Mantén pulsado el botón del teléfono y habla. Mientras hablas, una pequeña ventana flotante en el PC muestra las palabras según se reconocen, junto con el nombre de la ventana a la que van; al soltar, el texto definitivo entra en el cuadro que tiene el foco. Basta con tener una mano en el teléfono.
El capítulo de la guía dedicado a hablar explica cómo mantener pulsado el botón y adónde van las palabras.