FlowMic hace una sola cosa: lo que dices al teléfono se convierte en texto en el campo que tiene el foco en tu ordenador. Estas páginas tratan de cuándo eso resulta valioso.
El hilo común es un teclado del que no puedes moverte y frases que irían más rápido habladas. No es una aplicación de notas de la que copias después: el texto aterriza donde ya está el cursor, en el programa que tienes delante.
Tres modos cubren casi todo. Tiempo real deja lo que dijiste. Traducción deja el otro idioma. Organizar ordena el pensamiento hablado antes de que aterrice. El cambio se aplica de inmediato y cada registro indica de qué modo salió. No son solo palabras: una captura de pantalla o una foto desde el teléfono aterriza en el mismo ordenador, y un campo que admita imágenes pegadas la recibe directamente.